Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://mariamtqmc974920.vidublog.com/39041382/cundinamarca-exclusiva-el-paraĆso-campestre-de-la-sabana